
Pensar en unir el estilo de vida
runner y los beneficios de las técnicas corporales del Yoga, hoy en día no parece tarea dificil.
El Yoga posee más de 3.000 posciones codificadas, una centena de técnicas de reeducación respiratorias, ejercicios de relax y de meditación que nos pueden ayudar a correr más rápido e inclusive aumentar la resistencia.
El desafío está en seleccionar, dentro de este arsenal de técnicas, aquellas que los runners pueden sacarle ventaja, un beneficio extra. Sin duda estamos hablando de las técnicas de flexibilidad.
Practicando este grupo de ténicas obtendremos músculos y articulaciones más flexibles, como complemento para la fuerza y la resistencia que ganamos al correr de manera consciente y disciplinada.
El Yoga no trabaja con repeticiones y sí permaneciendo el máximo posible, para luego pasar a la técnica siguiente. Así evitamos los rebotes y las lesiones que pueden surgir de la repetición. (Dato curioso: es por esto que el yoga no es considerado un deporte ni una gimnasia)
Otro factor importante es que trabaja sin entrar en calor. Cuando entramos en calor, la fibra muscular experimentan una falsa sensación de más elasticidad, pero cuando se enfría vuelve a contraerse. Al trabajar permaneciendo sin entrar en calor ganamos una elongación real y definitiva. Con cada estiramiento logramos retroceder el límite de elasticidad normal del músculo, simpre y cuando se haga de forma conciente, esforzandonos pero sin forzar.
Este trabajo nos asegurará: aumentar la destreza y la velocidad, con movimientos más ágiles y eficientes. También, disminuir las lesiones en ligamentos y tendones. Aumentar el radio de acción de los movimientos articulares. Incrementar la capacidad para soportar caidas con menos posibilidades de lesiones. Todo esto con el objetivo de alcanzar una excelente performance.
Pedro Estela
Profesor de Yoga Laboral
Madrid 2012